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El control informativo en las guerras, una especialidad de Estados Unidos


Por: Irina Santesteban (LA ARENA)
'No hay libertad de información cuando se asesina a periodistas independientes, ni hay derechos humanos cuando hay una cĆ”rcel encubierta en GuantĆ”namo', dice Javier Couso, hermano del periodista espaƱol muerto en Irak el 8 de abril de 2003.Ese dĆ­a, tanques norteamericanos hicieron fuego contra el piso 15 del hotel Palestina en Bagdad, matando al camarógrafo de Telecinco de EspaƱa, JosĆ© Couso y al periodista ucraniano Taras Protsyuk, de la agencia Reuters.Javier, David y BĆ”rbara Couso, hermanos de JosĆ©, estĆ”n empeƱados en lograr justicia y para ello todos los dĆ­as 8 de cada mes, manifiestan frente a la embajada de Estados Unidos en Madrid, exigiendo el juzgamiento y condena de los militares norteamericanos responsables de la muerte del periodista.Como parte de esa desigual pelea, Javier viaja por el mundo dando conferencias y proyectando un documental adonde muestra, con imĆ”genes tomadas por compaƱeros de su hermano presentes durante el bombardeo, cómo el ataque contra el hotel Palestina formó parte de una polĆ­tica del ejĆ©rcito anglo-norteamericano para acallar al periodismo independiente.En su corto paso por Argentina, Javier nos aclara que no considera que la muerte de su hermano sea mĆ”s importante que las demĆ”s vĆ­ctimas de la guerra en Irak, cuyo nĆŗmero se aproxima al millón de personas, configurando -dice- un genocidio que ninguna cadena informativa denuncia.¿Un 'error'?'Mi hermano fue asesinado', no se cansa de denunciar. El entonces presidente espaƱol, JosĆ© MarĆ­a Aznar, calificó al hecho de un 'error' del ejĆ©rcito norteamericano. Pero ni los generales yanquis ni el presidente George W Bush reconocieron nunca ese 'supuesto' error. Su explicación consistió en justificar el ataque aduciendo que habĆ­a francotiradores en la planta baja del hotel, luego dijeron que los disparos provenĆ­an de la azotea y finalmente, los comunicados militares se refirieron a 'fuego hostil' proveniente del hotel.Las imĆ”genes que muestra Javier en sus conferencias, muestran claramente la batalla de ese 8 de abril de 2003 en Bagdad, cuando tanques de las fuerzas de ocupación bombardearon durante horas objetivos de la resistencia iraquĆ­, que estaban muy lejos del hotel Palestina. En un momento dado, uno de los tanques, ubicado sobre un puente a 1500 metros del hotel, gira su cañón y dispara impactando contra el piso 15.Todos los periodistas presentes en ese ataque, afirman que nunca hubo francotiradores en el hotel y que nadie disparó desde allĆ­. En los balcones del hotel sólo habĆ­a periodistas filmando, o con prismĆ”ticos. Y a una distancia de 1500 metros, con los modernos instrumentos que poseen los tanques norteamericanos, eso era perfectamente visible.Para Javier no hubo error ni confusión. Esa acción formó parte de la polĆ­tica que desarrollan los ejĆ©rcitos invasores, que siempre han intentado mantener el control informativo de las guerras que protagonizan. Para Ć©l fue Vietnam la que rompió las normas del periodismo de guerra, cuando los corresponsales comenzaron a contar la verdad de lo que sucedĆ­a, tanto en lo que respecta a las atrocidades que cometĆ­a el ejĆ©rcito norteamericano como a la resistencia heroica del pueblo vietnamita, que al elevado costo de tres millones de vĆ­ctimas, finalmente terminó echando de su territorio a la principal potencia bĆ©lica del mundo.ManipulaciónEn la Guerra del Golfo no se permitió el ingreso de periodistas grĆ”ficos sino sólo de algunos corresponsales de CNN, que contaban la versión 'oficial' de esa guerra. En ese conflicto como en el ataque de la OTAN contra Yugoslavia, el resto del mundo vio por televisión las imĆ”genes que mostraban, cual si fuera un videojuego, la trayectoria de color verde de los misiles en los bombardeos nocturnos. No hubo filmaciones de las consecuencias de esos ataques, como si no hubieran causado daƱos a las personas. Lo que no se ve por televisión, no existe.En Yugoslavia fue bombardeada la sede de la televisión serbia, adonde murieron 17 periodistas. En AfganistĆ”n no hubo corresponsales de guerra. En medio de la saturación de información del siglo XXI, los principales conflictos bĆ©licos no salen en la televisión, sino sólo cuando lo quieren las grandes cadenas informativas del 'mundo libre'.Por eso, la cadena Al Jazeera, de Qatar, constituye una molestia muy grande para el ejĆ©rcito de ocupación en Irak, y esa fue la razón por la que su sede en Bagdad fue bombardeada el dĆ­a que mataron a JosĆ© Couso, como antes habĆ­a sido atacada en AfganistĆ”n.AdemĆ”s de Al Jazeera, otros periodistas rompieron el control informativo del ejĆ©rcito invasor y eso les costó la vida. JosĆ© habĆ­a filmado el bombardeo al mercado de Bagdad adonde murieron mĆ”s de 60 civiles, produciendo lo que el alto mando del ejĆ©rcito de los EEUU denomina 'daƱos colaterales'.Un genocidioPara Javier, fueron esas filmaciones como las de otros periodistas independientes, las que decidieron el bombardeo del hotel adonde se alojaba la prensa y por eso denuncia que su hermano fue asesinado 'en una operación que la Tercera División de InfanterĆ­a del EjĆ©rcito de los Estados Unidos, desarrolló contra las sedes de las cadenas de televisión Al Jazzera y Abu Dhabi, y contra el Hotel Palestina, donde se alojaba la prensa internacional. Es decir, contra la totalidad de la prensa que el PentĆ”gono no controlaba en Bagdad'.No es sólo la labor periodĆ­stica la que da cuenta del horror de la guerra en Irak. Un informe sobre la mortalidad infantil producido por la Escuela Bloomer de Salud PĆŗblica de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore y la Facultad de Medicina de la Universidad al-Mustansiriya de Bagdad, denuncia que, entre marzo de 2003 y julio de 2006, han muerto en Irak como consecuencia directa de la ocupación, 654.965 personas, 600 por dĆ­a, el 2,5% de la población.Semejante genocidio no es tapa de los diarios actualmente y muy poco se habla de la guerra en Irak. La información es tan tendenciosa que sólo vemos algunas noticias cuando se producen atentados con coche-bombas, con la evidente intención de hacer creer a la opinión pĆŗblica que los iraquĆ­es son 'terroristas'. Sin embargo, segĆŗn Javier Couso, la resistencia iraquĆ­ niega la utilización de coche-bombas como metodologĆ­a de lucha, por considerarlo muy peligroso para la población civil. Son los escuadrones de la muerte y los mercenarios que llegaron junto con la invasión, los que producen esos atentados.Y aunque de las 34.131 acciones militares que, segĆŗn el Departamento de Defensa de EEUU se produjeron en Irak durante 2005, sólo el 1% fueron ataques con coches-bombas, si revisamos los diarios de los Ćŗltimos meses, podremos ver que la mayorĆ­a de las informaciones sobre la guerra en Irak se refieren a ese tipo de acciones.Condena a militaresA pesar de la lucha desigual que llevan adelante Javier Couso y sus hermanos, con la ayuda de amigos, compaƱeros de trabajo de JosĆ© y abogados solidarios, han conseguido algunos triunfos. Por ejemplo, por primera vez en la historia de EspaƱa, un tribunal ha procesado a los tres militares responsables de la muerte de JosĆ©. Ellos son el sargento Thomas Gibson, el capitĆ”n Philip Woldorf y el teniente coronel Philip de Camp, quienes no pueden salir de los EEUU pues pesa sobre ellos una orden de bĆŗsqueda y captura internacional. Y a pesar de los intentos del gobierno espaƱol, que a travĆ©s de la FiscalĆ­a General del Estado pretendió archivar la causa, la Corte Suprema revalidó la decisión del juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, quien sostuvo en su fallo que habĆ­a indicios de que el bombardeo contra el hotel Palestina en Bagdad buscaba aterrorizar.Javier Couso dice que su esfuerzo estĆ” dedicado a que no se olvide el caso y que la muerte de su hermano, al que considera un crimen de lesa humanidad, sirva para denunciar, entre otras atrocidades, el asesinato de mĆ”s de 300 periodistas en Irak que, segĆŗn un estudio de la Universidad de San Francisco, en un 60% de los casos fueron producto de la responsabilidad directa del EjĆ©rcito de los Estados Unidos.


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